La gentrificación en Costa Rica ha cambiado notablemente destinos turísticos como Guanacaste, Manuel Antonio y Puerto Viejo. La llegada masiva de inversores extranjeros ha transformado tanto la economía local como la identidad cultural de estas regiones. El aumento de los precios de vivienda y terrenos ha desplazado a muchas comunidades locales, quienes han sido reemplazadas por nuevos residentes y turistas en busca de un estilo de vida exclusivo
El auge del turismo y sus efectos
Costa Rica, conocida por su belleza natural, estabilidad política y la filosofía del “Pura Vida”, se ha convertido en un destino global. Sin embargo, esta popularidad ha dado lugar a una explotación comercial que no respeta a las comunidades que son los verdaderos guardianes de su identidad. La gentrificación en Costa Rica ha sido impulsada por grandes multinacionales que utilizan símbolos como el Volcán Arenal o el “Pura Vida” para vender productos sin aportar beneficios reales a las comunidades locales.
Apropiación cultural y marketing
Un claro ejemplo de la desconexión entre la imagen comercial y la realidad cultural es el uso del tucán por marcas como Zara, en lugar del yigüirro, ave nacional de Costa Rica. Este tipo de marketing cultural, genera preocupaciones sobre la apropiación cultural. Las grandes empresas se benefician del capital simbólico de Costa Rica, pero rara vez contribuyen al bienestar de las comunidades que mantienen estas tradiciones.
La exclusión social y la lucha por la preservación
La gentrificación en Costa Rica ha promovido un modelo turístico que no refleja la realidad social y económica del país. Aunque el turismo y los inversores han transformado algunos destinos, las comunidades locales siguen enfrentando desigualdad, desempleo y falta de acceso a servicios básicos. En lugar de ver mejoras en infraestructura, muchas veces se observa una exclusión social que margina a los costarricenses.